
El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) ha puesto al alcance de todos los visitantes de su web (ivam.es) casi 70 catálogos correspondientes a exposiciones realizadas en el centro, y que pueden consultarse o descargarse en formato pdf, de manera totalmente gratuita. Esta iniciativa, que acerca el museo a los amantes del arte alejados físicamente de la ciudad de Valencia, mejora la comunicación del centro con su cada vez más amplio público y se encuentra activo desde finales de febrero de 2010.
La mayoría de los catálogos a los que puede accederse vía web hacen referencia a la abstracción, la fotografía y el fotomontaje, el pop, la escultura, el dibujo, las instalaciones y los nuevos medios, ejes precisamente de la colección permanente del IVAM. El número de publicaciones que podrá consultarse a través de internet se irá incrementando a medida que el IVAM vaya realizando nuevas ediciones.
La calidad que ofrecen los archivos digitales es válida para la consulta y el estudio de los catálogos, pero la resolución de las imágenes es en ocasiones demasiado baja, lo que imposibilita la contemplación de algunos dibujos o pinturas de pequeño tamaño. Imaginamos que esta medida sea debida a las leyes de propiedad intelectual. No todo iba a ser tan bonito.
Si bien es fácil acceder a los documentos, para obtener el archivo pdf real y auténtico hay que pasar por una previsualización del catálogo elegido (opción muy válida si se prefiere no descargar nada o se está en una máquina ajena, como en una biblioteca, por ejemplo) y si deseamos descargarlo hay que usar un botón que está abajo en el centro, con el texto “Abrir como PDF” (a la izquierda del interrogante de Ayuda).
Una iniciativa, sin duda, que hay que aplaudir. Vamos, pues, a descubrir o a redescubrir, según sea el caso, nuevas propuestas artísticas gracias al IVAM e internet.
Enlace: Catálogos del IVAM

Dentro de un ciclo de unas cuatro exposiciones anuales, la primera en mostrar su obra fue la artista local Serafina Balasch que nos presenta una serie de ilustraciones realizadas en papel con la técnica de collage. El tema desarrollado gira en torno a los árboles e ilustran unos pequeños, podríamos decir, pensamientos de la propia autora, cargados de sensibilidad y sentimiento. Una exposición, muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados, y que merece la pena verse, leerse y sentirse despacio.
Leí no hace mucho un librito, que se lee fàcilmente,sobre las impresiones de Cees Nooteboom, un escritor holandés -el cual se confiesa no entendido en arte, lo cual habría que ver- en sus visitas a diferentes exposiciones y museos del mundo. Las suyas son apreciaciones de quien tiene una rica vida interior y las comparte con nosotros a través de las páginas de este libro, por las que pasan De Chirico, Rembrand, Hopper y otros artistas cuya obra es analizada “desde otro punto de vista”, no habitual, con matices ciertamente subjetivos pero igualmente sugerentes, que te recuerdan que el acercamiento a toda obra de arte nunca es metódico y rígido, ni dependiente de la erudición de quien se acerca a ella, sino abierto a múltiples lecturas relacionadas con la experiencia y personalidad de quien lo hace. Así, es capaz de relacionar una obra que acaba de ver con la sensación que tiene, cuando sale de la exposición donde la ha visto, al caminar por la ciudad de noche de vuelta a su hotel; o vincula una pintura que está contemplando con una joven visitante del museo con la que se ha cruzado en diferentes momentos.
Hace ya un tiempo pude visitar una exposición en la Fontana d’Or de Girona que trataba sobre artistas muy diversos que trabajaban en esta ciudad y alrededores y sobre su relación con sus lugares de trabajo. Con esta entrada retomo pues aquel tema que se trató aquí sobre talleres de artista. Más que de la exposición en sí quiero hablar del catálogo que se editó con motivo de aquella. Interesa al menos echarle un vistazo porque de entre sus páginas surgen nombres más o menos conocidos por todos nosotros: Cuixart, Glòria Muñoz, Carles Fontseré, Rosa Serra, Leonard Beard,… Además resulta curioso ver los espacios donde trabajan estos artistas, los hay espaciosos, luminosos, reducidos, oscuros, ordenados, caóticos, limpios, extremadamente sucios,…Si la cara es el espejo del alma, el taller podría ser el reflejo de la manera de trabajar de cada una/uno de ellos, aunque tengo mis dudas de que en bastantes casos interfiera o determine el tipo de obra que sale de ellos, como si “el milagro” se produjese a pesar de todo.


De la vuelta de vacaciones ojeé las exposiciones que hay programadas y pasé a ver una de Jorge Oteiza. Interesante muestra, ya que se compone de una selección de piezas que recorren todas las épocas del escultor. Algunas de ellas de una colección particular. Lo que añade cierto interés a la exposición, es casi una treintena de obras sobre papel, que resulta lo menos conocido de Oteiza.
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