A principios de febrero me tomé unas horas un viernes por la tarde para acercarme a la Tecla Sala de l’Hospitalet y ver una exposición que me había llamado la atención. Quien exponía es Chema Madoz, un fotógrafo del que luego resultó que conocía algunas de sus fotografías, vistas en alguna revista que otra. Siendo un pequeño botón de muestra de su obra, no me dejaban aún así, indiferente. La imagen que ilustraba el anuncio de la exposición era una escalera de mano apoyada sobre un espejo colgado en la pared. El efecto era simple pero extremadamente original: desde el punto de vista en que había sido tomada la fotografía, parecía que el espejo no era tal y que podías pasar al otro lado de la pared subiendo por la escalera “real” y bajando por la escalera “reflejada”. De una factura además impecable, la imagen bastó para decidirme a pasar por la exposición. No me decepcionó sino que superó con creces mis expectativas. El conjunto de fotografías, de gran tamaño muchas de ellas y siempre en blanco y negro, demuestran que la visión que del mundo tiene Madoz es única, en cuanto que, como un rey Midas, todo lo que ve lo convierte en poesía. Sus imágenes me hacen pensar en los Ready Mades de Duchamp y en las pinturas de Magritte, lo que vincula su obra con el Surrealismo; también y necesariamente, me evocan las obras de mi muy admirado Joan Brossa. En definitiva, 4 figuras que se funden en mi memoria y me fascinan. La diferencia, en todo caso está en el medio de presentación/representación que Madoz utiliza: él no se considera pintor o escultor, él es fotógrafo y lo que expone es la reproducción fotográfica del objeto creado, no dicho objeto. En la Tecla Sala hay además la posibilidad de oír hablar al autor en un vídeo que nos lo presenta como una persona metódica, tranquila, que dedica tiempo a cada una de sus obras, que la mima, que la medita hasta dar con la forma adecuada. Su trabajo es el de un alquimista, nos descubre asociaciones de imágenes que de hecho ya están ahí, solo que nadie más que él ha representado hasta hoy, de una manera tan franca, tan directa y tan senzilla. En ese sentido Madoz es un visionario, un poeta visual, al que todavía estáis a tiempo de ver aquellos que tengáis ocasión, ya que la exposición estará en la Tecla Sala hasta el día 30 de marzo. Para más información sobre la exposición y poder disfrutar de sus obras, podéis entrar en las webs de la Tecla Sala y en la del propio Chema Madoz:
www.l-h.cat/webs/ccteclasala
www.chemamadoz.com