Hace unos días vimos “Conversaciones con mi jardinero” (Jean Becker, 2007), una película francesa deliciosa y encantadora. Está basada en un libro con el mismo nombre del pintor y escritor Henri Cueco (Dialogue avec mon jardinier).
La historia es simple: un pintor de mediada edad y cierto éxito en París pero en medio de una crisis personal, artística y amorosa, regresa tras la muerte de su madre a la casa de su infancia, en un pueblo pequeño. Necesita de alguien que se ocupe de devolverle la vida al jardín y a la huerta que tenía su madre. El primero en responder a su anuncio para jardinero resultará ser un amigo de la niñez. Y entonces empieza un reencuentro de esas dos personas y de dos mundos.
Retoman una amistad que se rompió por la diferente extracción social de cada uno. El jardinero, hijo de familia humilde y sin posibilidad de muchos estudios, acabó siendo ferroviario. El pintor, hijo del boticario, estudió arte.
Pero la película no es un enfrentamiento de clases, sino un canto a la amistad y a la solidaridad; una reivindicación de lo sencillo y lo natural. Una llamada a que tengamos bien presente lo que realmente importa.
Con el día a día, cada uno trabajando en lo suyo, uno en los pinceles, el otro en el jardín, van observándose y descubriéndose. Y conversando, intercambiando impresiones… porque esta película es imagen pero sobretodo es diálogos. Saber escuchar al otro.
El pintor queda fascinado por la forma de hacer y pensar del jardinero, su honestidad, su sentido de lo correcto, su bondad y su falta absoluta de rencor. Lo admira inconscientemente y ello le ayuda a madurar y a replantearse muchas cosas que antes consideraba importantes.
En la entrevista que le hacen al director en la web (y que os pongo enlace directo abajo), a la pregunta ¿Qué le atrajo de la novela de Henri Cueco? contesta:
“Me sorprendió la forma de hablar, de expresarse del jardinero, con expresiones muy particulares. Supongo que Henri Cueco se quedó igual de sorprendido cuando conoció a ese hombre y le entraron ganas de escribir un libro, para que quedara algo de él. El jardinero es un ser singular, excepcional. Tiene una visión de la vida totalmente espontánea e ingenua, pero acertada y profunda. No es un hombre corriente. Sus palabras, transcritas por Henri Cueco, son extrañas y llenas de sentido común a la vez.”
Con estas palabras y gracias también a una entrevista publicada en decine21.com al actor Jean-Pierre Darroussin, me entero que en la novela de Henri Cueco el personaje del jardinero está basado en una persona real. Más interesante aún.
Aparentemente sencilla y sin grandes pretensiones, la cinta está llena de momentos memorables, intensos y algunos muy divertidos. Actores que realizan un desarrollo impecable de sus personajes, una fotografía estupenda y un buen guión. Si me pidieran que quitara algo me pondrían en un aprieto. Creo que no sobra nada.
La película, que parece haber pasado injustamente desapercibida por los cines españoles (estrenada en septiembre de 2007), ahora está disponible en DVD y en las redes más libres del conocimiento.
Recomendable sin duda alguna.
Web oficial de la película en español
Entrevista con Jean Becker (El director)
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