El pasado jueves, 21 de octubre, se presentó, en el estudio Yus, la serie de infografías “Infinity” de Ángel Fábrega.
Cuando Ángel me comentaba que en su nueva obra parte de una fórmula matemática, me vienen a la memoria las imágenes de ArteFractal que estamos acostumbrados a ver con espirales y elementos que se repiten una y otra vez a diferentes escalas y de múltiples colores. Sin embargo, conociendo a Ángel, se que no le basta con una imagen, generada a partir del conjunto de Mandellbrot o la secuencia de Fibonacci y unos cuantos algoritmos de color.
Ángel va más allá. Es un artista con una larga experiencia en el mundo de los ordenadores y con grandes recursos técnicos que emplea para llevar a cabo las ideas que quiere expresar. Por eso, ha utilizado y en algunos casos modificado, más de una decena de programas de software de alto nivel que le han permitido crear, gestionar y retocar cada una de las imágenes, añadiendo cualquier mínima variación a los parámetros y conseguir el resultado adecuado.
Me seguía explicando, que después de crear una estructura base con esa fórmula matemática y darle un carácter tridimensional, la cubre con una textura de agua. Este elemento, convenientemente iluminado, lo sitúa en el centro de una caja con paredes de espejo. Los reflejos de este objeto se multiplican, a su vez, los unos sobre los otros, prolongándose sin final. Es una secuencia infinita dentro de un área finita.
Contemplando durante un rato estas imágenes, te encuentras absorbido en un lugar confortable, relajado, pasando de un elemento a otro, por un paisaje que evoca un fondo marino, en un viaje que sabes que no acaba nunca. Sus infografías no son más que la metáfora del ser humano: “Una mente infinita dentro de un ser finito”.
Como el propio artista dice “Es la obra más realista que he hecho nunca”.
A parte de las nuevas obras de Fábrega, hubo también una sorpresa no esperada: como miembro del grupo Pértiga (Grupo multidisciplinar que tubo gran actividad artística en la ciudad durante los años 1999 al 2004, fecha de su última intervención como colectivo) cinco de sus antiguos compañeros quisieron apoyarle, en este acontecimiento, exento de cualquier tipo de protocolo y repleto de amigos, realizando cinco acciones que se fueron sucediendo a lo largo del tiempo que duró la inauguración. Pero de esto, hablaré en otra ocasión.

Ayer miércoles 29 de septiembre me encontré con la agradable sorpresa de coincidir (por pura casualidad) con la emisión en La2 de TVE de un amplio reportaje, dentro del espacio “Creadores”, sobre un fotógrafo que nos gusta mucho por estos lares: 


Dentro de un ciclo de unas cuatro exposiciones anuales, la primera en mostrar su obra fue la artista local Serafina Balasch que nos presenta una serie de ilustraciones realizadas en papel con la técnica de collage. El tema desarrollado gira en torno a los árboles e ilustran unos pequeños, podríamos decir, pensamientos de la propia autora, cargados de sensibilidad y sentimiento. Una exposición, muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados, y que merece la pena verse, leerse y sentirse despacio.
Leí no hace mucho un librito, que se lee fàcilmente,sobre las impresiones de Cees Nooteboom, un escritor holandés -el cual se confiesa no entendido en arte, lo cual habría que ver- en sus visitas a diferentes exposiciones y museos del mundo. Las suyas son apreciaciones de quien tiene una rica vida interior y las comparte con nosotros a través de las páginas de este libro, por las que pasan De Chirico, Rembrand, Hopper y otros artistas cuya obra es analizada “desde otro punto de vista”, no habitual, con matices ciertamente subjetivos pero igualmente sugerentes, que te recuerdan que el acercamiento a toda obra de arte nunca es metódico y rígido, ni dependiente de la erudición de quien se acerca a ella, sino abierto a múltiples lecturas relacionadas con la experiencia y personalidad de quien lo hace. Así, es capaz de relacionar una obra que acaba de ver con la sensación que tiene, cuando sale de la exposición donde la ha visto, al caminar por la ciudad de noche de vuelta a su hotel; o vincula una pintura que está contemplando con una joven visitante del museo con la que se ha cruzado en diferentes momentos.
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